Visita mi blog Juan Castellanos http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=166826116987495466&postID=3440320380217356889
La ley electoral recientemente aprobada, incrementó el valor mínimo del porcentaje electoral para que los partidos políticos puedan subsistir, esto ha hecho que en las pasadas elecciones parlamentarias varios partidos hayan perdido su personería jurídica.
Para algunos esto atenta contra la democracia y el derecho a la participación, generando concentración de partidos y caciques “electorales”, para otros le confiere al ejercicio de la política una mayor seriedad, evitando la proliferación de “microempresas electorales” y de “fabricas de avales”
Lo cierto es que han desaparecido partidos cuestionados por diversas razones, como el Pacto, Convergencia Ciudadana y Alas Equipo Colombia, que tenían cabezas electorales visibles, vinculadas con la parapolítica. Esto puede entonces ser tomado como un resultado positivo de la nueva ley electoral, pues depura el ejercicio político, liberándolo de estos vínculos nocivos para el país; sin embargo ahora han surgido otros partidos y movimientos como PAIS, MIO o Progresistas, de uno de estos se ha revelado a través de algunos medios que está vinculado con el ex senador Juan Carlos Martinez Sinisterra (preso por parapolítica) y el destituido gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía. También ha sido de público conocimiento que algunos de estos partidos no han desaparecido sino que se han fusionado o simplemente cambiado de nombre, como el PIN que es Convergencia.
El surgimiento de nuevos movimientos significativos de ciudadanos, en este momento se puede realizar a través de un proceso de recolección de firmas, que apoyan la inscripción de las candidaturas ante la Registraduría Nacional; que un número significativo de ciudadanos (20% del censo electoral respectivo) avale con su firma esta iniciativa fortalece la democracia, pues frente al aval que concede un reducido número de dirigentes de un partido, es evidente la diferencia numérica.
Más de cien mil personas respaldaron con su firma la intención de Gustavo Petro de postular su nombre al segundo cargo en importancia en Colombia, y este respaldo está refrendado con los resultados de las encuestas, aunque no puede decirse lo mismo con respecto a Gina Parody, que “cacareo” sus más de doscientas mil firmas pero las encuestas no la favorecen, a pesar que se ha filtrado que pagó una de estas.
Lo que quizá muy pocos saben y puede ser al clave de esta diferencia, es que este proceso democrático no es tan fácil, la recolección de firmas no siempre revelan el verdadero apoyo, un afirma no s ele niega a nadie, menos si es una bella dama quien la solicita, pues se puede pagar a muchas hermosas niñas y apuestos jóvenes que realicen esta labor, es decir que con plata se puede resolver este asunto.
Luego viene el tema de la póliza, que espanta a muchos y prefieren recibir el aval de partidos cuestionados o desconocidos, que por una “módica” suma o simplemente por mantenerse vigentes entregan el aval para la inscripción; no es solo el costo de la prima de cada póliza, sino la garantía que se da por ella, que en el caso de las localidades supera los cincuenta millones, por lo cual las aseguradoras exigen por ejemplo la hipoteca de inmuebles de los candidatos, pero esto nuevamente se resuelve con plata y por ello pueden surgir movimientos políticos que son financiados por capitales ilícitos.
Para completar mínimo el 20% del censo electoral en una localidad de Bogotá, se requieren en promedio siete mil firmas, que si se tradujera en votos correspondería casi a dos curules de ediles, las mayores votaciones para ediles en Bogotá hace cuatro años, estuvieron en promedio sobre los tres mil votos, lo anterior revela que el esfuerzo para convencer a alguien que firme es superior en número al que se requiere para ser elegido, es decir la recolección de firmas no es fácil.
A lo anterior hay que sumarle que el número mínimo, debe corresponder a cedulas inscritas en el censo electoral y cada una de las casillas de los datos debe ser diligenciada por los ciudadanos respectivos, lo cual genera invalidez de muchas firmas, así que en promedio se requiere presentar diez mil firmas por cada lista.
En este momento en Bogotá. la Registraduría ha certificado las firmas presentadas para la inscripción de los dos candidatos a la Alcaldía y la del concejo de Progresistas que acompaña a Gustavo Petro, pero continua en el proceso de verificación de las firmas para los ediles locales, de acuerdo con el comunicado de la Registraduría “Un equipo de expertos en las Oficinas Centrales de la Registraduría Nacional del Estado Civil en Bogotá, se encargan de verificar que las firmas tengan los datos completos, que no haya firmas repetidas, que todos los apoyos correspondan al censo electoral del municipio y un análisis grafológico para comprobar que no hay “planas” o conjuntos de firmas suscritas por un mismo amanuense, ni folios fotocopiados, entre otros aspectos.”
Por ahora, de plano, no ha certificado las firmas presentadas por algunos movimientos, por la ausencia del nombre del candidato que respaldan las firmas, cabe la pregunta si este proceso se hizo sin tener los nombres y quizá importaba más la inscripción de listas para apoyar la elección de candidatos al concejo, que pagaron esta recolección.
Par mayor información pueden acceder a la Registraduría http://www.registraduria.gov.co/comunicadodeprensa-2011226.html